miércoles, 19 de enero de 2022

¿EL SALARIO MÍNIMO GENERA DESEMPLEO?

En el modelo simple de oferta y demanda (MSOD), que se define dentro del modelo competitivo, fijar un salario por encima del precio de equilibrio genera desempleo. Al nivel del salario mínimo la cantidad demandada es menor que la cantidad ofertada, la diferencia es el desempleo.

Pero ¿siempre el salario mínimo genera desempleo? Depende. En el caso del MSOD, cuando quienes demandan trabajo, son demandantes competitivos, y quienes ofertan trabajo sean oferentes competitivos, el salario mínimo, cuando se fija por encima del salario de equilibrio del mercado, genera desempleo.

El salario mínimo es el salario legal y, en consecuencia, el salario de equilibrio del mercado deja de funcionar. Si el salario mínimo se fija por debajo del salario de equilibrio del mercado, pierde efectividad. 

Por ejemplo, si el salario del mercado es igual a 900 y el salario legal es 700, los ofertantes de trabajo serán menos que los demandantes de trabajo y se genera un excedente de demanda que termina empujando el salario hacia arriba hasta que llega al salario de equilibrio y el exceso de demanda desaparece.

No ocurre lo mismo si el salario legal está arriba del salario del mercado. En este caso los demandantes de trabajo serán menos y los ofertantes de trabajo serán más y se genera un excedente de oferta que, si el mercado estuviera funcionando, terminaría empujando el salario hacia abajo hasta que llega al salario del mercado y el exceso de oferta desaparece. Pero esto no puede ocurrir porque se estaría violando la ley y si se viola la ley, asumiendo los costos de esa violación, surgen mercados negros de trabajo.


Los demandantes de trabajo están dispuestos a contratar Q1 trabajadores si el salario es W1, pero al salario W1 se ofertan Q2 trabajadores. Q2>Q1; al nivel del salario W1 el mercado no está en equilibrio. Q2-Q1 es igual al nivel de desempleo. En consecuencia, si se fija un salario arriba del salario de equilibrio del mercado, se genera desempleo. 

Esto es equivalente a la política de fijación de precios mínimos cuando el gobierno presume que el precio del mercado es demasiado bajo. En este caso el gobierno pretende favorecer a los productores: el precio de equilibrio de su producto es menor al precio de oferta y el gobierno fija un precio legal arriba del precio del mercado. El resultado es que la oferta al precio legal es mayor a la demanda a ese precio y la diferencia es la presencia de excedentes.

El salario mínimo es un precio mínimo, es el precio mínimo del trabajo, pero quienes están detrás de las curvas de demanda y de oferta son los mismos, pero en roles invertidos. En el mercado de bienes las empresas ofertan y los consumidores demandan; en el mercado de factores las empresas demandan y los consumidores ofertan. Existe una relación natural entre ambos mercados. El primer modelo de simulación en la economía se refiere a esta relación: el flujo circular del ingreso.

Las empresas les entregan bienes y servicios a los hogares y los hogares les entregan factores de producción a las empresas. ¿Cómo? Mediante los mercados de bienes y servicios. Y estos mercados se asumen como mercados competitivos. En el mercado de bienes el precio mínimo genera excedentes y el precio máximo (debajo del precio del mercado, para proteger a los consumidores) genera escasez. En el mercado de factores, específicamente en el mercado de trabajo el salario mínimo genera desempleo. En este mercado no se considera una intervención del gobierno fijando un salario máximo, debajo del salario del mercado, para proteger a los empresarios.

En consecuencia, considerar que los salarios mínimos generan desempleo es una verdad de perogrullo siempre que se se cumpla con el requisito que el mercado de trabajo es competitivo.

¿Qúe si no es un mercado competitivo?

En general los modelos de simulación para el mercado de bienes encuentran su equivalente en los del mercado de factores. La diferencia entre ellos es la diferencia que se encuentra para escribir con la mano izquierda cuando uno es diestro, y viceversa. La tecnología y los recursos están a disposición, pero no la costumbre. Lo más importante aquí es que no se trata de mercados separados, son mercados relacionados. Si bien los textos universitarios trabajan casi exclusivamente el mercado de bienes, el mercado de factores queda implícito. Como se aprecia en el modelo del flujo circular del ingreso, si analizamos la demanda de un bien, asumimos que los consumidores gastan sus ingresos en bienes y que las empresas gastan esos ingresos en los factores de producción de los consumidores.

En base a si el mercado es o no es competitivo, del lado de los bienes o de los factores, se encuentran cuatro alternativas de modelos. El primero es cuando el comprador de trabajo (para ocuparnos solo de este factor) compra en un mercado competitivo y vende el producto en un mercado competitivo. En este caso el comprador toma el precio del mercado, que es su función de oferta de trabajo y la iguala con su función de demanda de trabajo, que es igual al valor del producto marginal. Si el gobierno fija un salario arriba del salario del mercado la empresa va a contratar menos trabajo y en el mercado de trabajo se genera desempleo. 

La empresa decide la cantidad de trabajo que contrata igualando su función de demanda, d, con la oferta del mercado. Esta oferta es perfectamente elástica al salario de equilibrio del mercado. Si el gobierno fija un salario mínimo, mayor al salario de equilibrio del mercado, la empresa reduce la contratación y todas las demás hacen lo mismo generando desempleo. El segundo modelo es una variante del primero. Se trata de un comprador competitivo pero un vendedor monopolista. En este caso la demanda de trabajo de la empresa es menor y si el gobierno fija el salario mínimo, la empresa reduce más la contratación y el resto de empresas sean o no sean competitivas también lo harán y generarán desempleo en el mercado de trabajo. El tercer modelo se trata de un comprador de trabajo no competitivo, un comprador monopsónico y vende el producto en un mercado competitivo. En este caso la oferta de trabajo del mercado es la oferta de trabajo de la empresa. La oferta de trabajo de la empresa representa el gasto medio por trabajador. Se trata de una función con pendiente positiva. La empresa decide la cantidad de trabajo y el precio igualando el gasto marginal con el ingreso marginal. Como la empresa vende en un mercado competitivo su ingreso marginal es igual al precio multiplicado por el producto marginal (su función de demanda de trabajo). A partir de la función de oferta de trabajo, la empresa obtiene la función de gasto marginal, la iguala con la demanda y obtiene la cantidad que va a contratar y luego estima el salario en la función de oferta.  

La empresa contrata la cantidad de trabaja donde iguala la demanda de trabajo con el gasto marginal. Se puede apreciar que si el mercado no fuera monopsónica sino competitivo, la solución de mercado se encuentra en la intersección de la demanda con la oferta, donde el salario es más alto que el salario monopsonista y la cantidad de trabajo que se contrata también es mayor que en el caso del monopsonista.

En una situación como esta, cuando el comprador es monopsonista el gobierno puede fijar un salario mínimo igual al salario competitivo y en este caso no se genera desempleo.

El cuarto modelo se trata, como en el caso anterior, de un comprador monopsonista y, como en el segundo caso, de un vendedor monopolista. Como en el tercer modelo el monopsonista determinar la cantidad de trabajo como resultado de igualar el gasto marginal con el ingreso marginal, pero ahora el ingreso marginal no es igual al precio del producto por el producto marginal, porque como vendedor tiene la capacidad de fijar el precio del bien y lo que le interesa es el ingreso marginal. En consecuencia la demanda de trabajo es igual al IMgxPMg y se tiene que igualar con el gasto marginal. Determinada la cantidad se establece el salario en la función de oferta. Como en el tercer modelo, la empresa contrata menos y paga menos que bajo el modelo competitivo y, en consecuencia, el gobierno puede fijar un salario mínimo mayor al salario del monopsonista y en este caso tampoco se genera desempleo.

En los textos universitarios siempre se asume que el salario mínimo genera desempleo. En este artículo estamos haciendo la precisión que el salario mínimo genera desempleo solo en condiciones competitivas y no en condiciones monopsónicas.

En condiciones competitivas el salario de mercado es eficiente y el salario mínimo es ineficiente. Sin embargo, en condiciones monopsónicas el salario mínimo es eficiente si se fija como salario competitivo.